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Las cosas se rompen

* Las cosas se rompen, admitámoslo. Cada vez que planeamos algo, una suerte de brisa cósmica conspira en nuestra contra y todo empieza a sal...

domingo, 13 de enero de 2013

Hace ya bastante tiempo

*













































Hace ya bastante tiempo que me duele la despedida, en lo profundo de los ojos. Hace ya bastante tiempo que te extraño. Hace ya bastante tiempo que te esperaba, pero no y sí de esta forma. Hace ya bastante tiempo que quiero decirte algo y no puedo, porque algo atroz me desgarra de vos, con las mismas palabras con las que intentabas explicar nuestro encuentro. Hace ya bastante tiempo que les quiero decir algo y tengo miedo de hacerlo. Hace ya bastante tiempo que agradezco y que escucho y que no lloro. Hace ya bastante tiempo que no me encuentro, por más veces que salga a buscarme en la bici. Hace ya bastante tiempo que estoy triste y que quiero gritar y llorar. Hace ya bastante tiempo que los necesito. Hace ya bastante tiempo que quiero hacer esto.



Hacía mucho que no decía chau.






































*Emi

viernes, 28 de diciembre de 2012

M



































Hoy fue todo bueno.
Me reí, me cansé, me sentí bien.
Y te cuento porque sé que me leés.
Y eso es bueno, de alguna forma.

Tal vez fue nimio, insignificante: un simple beso.

Pero nada más lindo que ver infinito
-en la pupila-
nada más lindo que palpar el hilo que nos conecta
-y verlo blanco, fuerte, con vida-
nada más hermoso que tocarte y sentir paz.

Y ahora no sé.
Tal vez nuestras líneas se alejen
-en el infinito, las paralelas se juntan-
o se choquen tan fuerte
-como luna y mar, como sol y viento-
que el miedo se avergüence de su trabajo:

no importa, no hagamos planes.
Encontrémonos como lo harían dos seres comunes,
porque no sirve desparramar tanta grandeza así como si nada.

Te repito: Si estoy bien,
es gracias a vos.
















































*


martes, 18 de diciembre de 2012

Poema - Orlando F. Calgaro























Después vendrá sobre esta mesa
a pedirme disculpas.
Y pareceré un hombre fuerte.
Estas cosas
de las que tengo lleno el corazón
la silla, el mate, mis libros
la soledad entera
quedarán sorprendidas.
Al fin Orlando
tomaste la batuta
entre tanto tanto plazo.

Yo por dentro
correré
a juntar mis pedacitos.



































miércoles, 5 de diciembre de 2012

Vos

*


















y tus nombres
y tus miradas
y tu corazón
y tus sangres
y tus noches
con mis noches
con mis sangres
con mi corazón
con mis miradas
con mis nombres
y conmigo:

no existen más en esta memoria,
se quedaron en un jueves de agosto.
Nos quedamos mirándonos las sombras.
Y el miedo decidió por nosotros.

No existe en esta memoria el olvido
-más allá del deseo,
más allá del verano-,
no existe otra cosa que mi esencia intentando morir de nuevo.

Bueno, está bien.
Hagamos un pacto:
cada uno elije un nombre para el cielo
y lo guarda en la mano del otro
y nunca
nunca más los vemos.



















*

domingo, 2 de diciembre de 2012

Preguntas


*






































Cuántas veces anduviste al viento, con el alma en barrilete. Alguna vez viste al cielo meterse en el río y desplegar su luz a cada uno de tus espejos. Viste al pájaro sortear la noche y gritar de dolor al despertar el sol. Pudiste, en cada caída, recuperar fuerzas con tan solo un poco de agua. En qué momento descubriste que tu sangre no era la misma, que no hay un para-siempre. Conseguiste lo que querías, cuando todo insistía en que querer es solo perder tiempo. Podrías dejar que el sol queme tus ojos, dejándote hirviendo la mirada. Podrías dejar que la luna respire tu aire, y te lo quite como barco que se aleja. Entrarían las estrellas a tu corazón si siempre miraras al suelo. Desde cuándo en tus palabras hay silencio. Desde cuándo la oscuridad gobierna tus sentidos, tu presencia. De qué sirvió tanto esfuerzo, tanta entrega, si al final el río está seco y el bosque quemado. Por qué era necesario inundar el abismo con tus restos, si en realidad nunca floreció nada en esta tierra. Por qué escribir si hay música. Por qué pintar si hay cielo. Por qué llorar si la felicidad es contención de lágrimas. La felicidad es contención de lágrimas. Si ayer me amabas, dónde está el amor que me ofrecías. Si ayer yo te amaba, dónde guardé el amor. En mis tumbas en mis ojos en mis espejos. Fue en el verano, cuando cada una de tus hojas se desprendía de los hilos que nos unían. Cuándo se cortó el último hilo. Se cortó.

¿Volvamos al principio?
¿Por favor?




































*

viernes, 9 de noviembre de 2012

Tu locura










































No te quejes: esto es lo mio
que te dejo un poco a ver si te hace bien.
Este es mi silencio, disfrazado en gritos
porque hoy sufro tanto en cuerpo, en mente y en alma
que me alegra saber que estás leyendo esto
pensando en qué tiene que ver la locura con esto
si la locura es lo más puro del barro
la sangre fluyendo como río de caballos salvajes
que vuelan y giran y se caen
y gritan de alegría.
Y ¿Qué alegría si la vida es una mierda?
La alegría de, más que saber que estamos vivos,
saber que los otros también están vivos como yo y vos y todos
y corren como pueden
y tropiezan como pueden
y hacen lo que pueden cada vez que el sol les anuncia
que respirar es solo cuestión de olvido
de olvido sano, de olvido de las penas
para compartirlas y dividirlas
y más aún: compartir la alegría
y multiplicarla
exponencialmente.
Por favor, no critiques mi locura, que tan pobre te parece,
porque la luna me dijo un secreto:
te alumbro en este tiempo
para que reflejes la luz de mi compañero
y desparrames sobre esta tierra
tus venas llenas de fuego
y esperanza
para terminar por fin todos contentos y alegres
y tener una buena muerte, tan pequeña como el nacimiento
de un abrazo,
y tan grande, como lo mismo.
Te juro que esta locura, no se me va más
se me quedó impregnada
y ahora la siento brotar en mi piel y en mi mirada.
Incluso los pájaros se dan cuenta
cuando grito extasiado de dolor ajeno
desplegado en todos mis espejos y en cada uno
tus dolores, tus alegrías, tu locura.
Pero no termines de leer esto.
No te dejo.


















































martes, 6 de noviembre de 2012

Me das miedo (bis)*

*Otro consuelo para un cagón.













Se te va de las manos a veces
lo perdés
lo encontrás
pero lo perdés al fin y al cabo.
no hay memoria que valga
en esto de perder las cosas
y que nadie se dé cuenta.
no hay memoria
que resista tanto olvido necesitado.
no te das cuenta de que lo que vale
no es el oro
si no lo que costó conseguirlo.
no te das cuenta
y no me doy cuenta
de que si el amor es lo más hermoso
no hay porque sentirse ahogado en tu mirada
mi mirada nuestras miradas.
basta, animate a romper mis límites
cruzá mis lineas
rompeme la cara con una palabra
dulce o fea o gorda o pesada o dulce
pero si no lo haces
esto se olvida
no te olvides
esto se olvida.































Me das miedo.*

*Consuelo para un cagón























Lo peor cuando tenés el coso ese en el cuello
que no te deja respirar
es tener una remera que te apriete más todavía,
y una mochila que te pese en la espalda
toda transpirada.
Se te hace más grande la gota negra
esa que impide, como si fuera una represa,
el llanto desconmensurado que esconde.
No todo está bien. Pero el miedo.
El miedo te incita a lastimarte,
porque de tan desconocido
te asusta y te hace cruzar en rojo.