*
Aprender cómo hacen los ojos
la luna
o el cielo
para encender los bosques de la memoria
e inundar tal abismo
es agrandar nuestros espejos,
regar la sangre,
desplegarse.
Por eso intento.
Y cuando lo logro
-cuando el límite se quiebra-
te siento refugio del alma,
sin nada más que el cielo
adelante.
Eso es cruzarte.
*
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