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Las cosas se rompen

* Las cosas se rompen, admitámoslo. Cada vez que planeamos algo, una suerte de brisa cósmica conspira en nuestra contra y todo empieza a sal...

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lunes, 26 de enero de 2015

Certeza.

*
27

Un golpe de alba en las flores
me abandona ebria de nada y de luz lila
ebria de inmovilidad y de certeza

Alejandra Pizarnik




























Aun si digo 

noche tiempo oscuridad profundidad deseo futuro pasión vivir amor cuerpo sangre semen yo vos todos nadie pobreza riqueza mediocridad fanatismo política muerte política ser filosofía pasado pensar sentir enseñar aprender entender no-entender caminar correr correr-más-fuerte llorar transpirar saltar volar leer escuchar negros-comiendo-de-la-basura gente-comida-china Paraguay África Israel Manila mar tierra río dejar-ir etcétera 

me refiero a cosas que me suceden.




Y yo ahí,

[parado frente al alba,
inmóvil de belleza,
con los pies sumergidos en el mar]

sintiendo el peso infinito del mundo 
moviéndose alrededor del Sol.





















































*Emi

sábado, 14 de septiembre de 2013

Cosas que uno hace con el capitalismo.

*



















































P.D.: Collage músico-poético armado a partir de palabras recortadas de una revista. Tal vez lo más interesante fue lo que había detrás de cada una, en el reverso de la hoja.

*Emi

martes, 11 de octubre de 2011

Tu voz*

Tu voz.


* Aclaraciones:
1- No sé diseñar.
2- Si sé que el mensaje/(casi)poema es un lugar común, y no es original.
3- Es un intento.

sábado, 5 de marzo de 2011

El Corazón Desprotegido

I

Eso de intentar cambiar el mundo, era una minúscula parte de las ideas que tenía Pedro. Él sabía todo. Es más, hasta hablaba de haber estado en el momento del Bing Bang, de haber visto cómo se formó la cordillera de los Andes y de conocer el verdadero nombre de Dios. Estaba loco, yo nunca le creí eso del nombre de Dios, y sin embargo cada vez que lo escuchaba le volvía a creer como un tonto. Empezó de a poco, pero sus charlas en la plaza del barrio ganaron mucha popularidad, tanto que tuvo que llevar un amplificador con micrófono para que lo escuchen todos. En sus días de gloria, su poder de argumentación era increíble, y el más escéptico le habría pedido perdón por contradecir sus conocimientos. Era “El genio”, “El gran conocedor”, “El sabio” y “El poderoso inteligente”. El título que nunca recibiría fue el de “Amigo”, tal vez porque no lo merecía, tal vez porque no había lugar en su cabeza para tal ridiculez, aunque yo creo que fue porque no podía, como nosotros no podíamos ser cómo él. Él era en su totalidad diferente. En su habitación, en su escritorio celeste (el chiquitito que se movía todo el tiempo), tenía esa palabra escrita, y les aseguro, más de doscientas veces.